“Acudí al quiropráctico en mi adolescencia por problemas de espalda que tuve jugando al rugby. Me encanto en seguida esta manera distinta de ver y comprender el cuerpo, desde entonces nunca deje de ajustarme y elegí dedicarme a la quiropráctica.
Lo único que necesita el cuerpo para estar bien y funcionar al 100% es no tener interferencia en su sistema nervioso. No quería ser otro especialista del dolor o del síntoma, dando química. Como quiropráctico me dedico a ajustar la columna vertebral para liberar las interferencias nerviosas y ayudar a que el cuerpo se recupere solo. Todos los días me alegro de ver como los pacientes cambian y recuperan su salud, naturalmente.”
